Análisis Crítico a La Sombra


En 1995 John Katzenbach presentó La Sombra, una historia muy interesante pero con ecos repetitivos. 

John Katzenbach. Un autor, novelista, cuyas historias son aclamadas por el público, y dado que algunas de ellas han sido adaptadas a películas y otras están camino a ello, no sorprende que se convierta en un favorito dentro de los géneros suspense psicológico y crimen. Mientras que en El Psicoanalista tenemos una historia donde el crimen se convierte en una búsqueda por la verdad y los pecados del pasado, en El Hombre Equivocado gozamos de una premisa diferente: Cuando lo desconocido nos acecha y arruina nuestras vidas dejándonos un trauma para siempre. 

Y por más que nos "meta el dedo en la daga", lo cierto es que sus historias siempre son entretenidas. Pensemos también en La historia del Loco, cuyo eje psicológico gira en torno a la esquizofrenia auditiva, o también en Un asunto pendiente, que se construye alrededor de la venganza. Con todo, para muchos y para el disfrute de un servidor, Katzenbach es un autor sumamente interesante, cuya fuerza, potencial, aspiración y voz narradora encontramos con mucho ahínco en sus historias. Cabe preguntarse constantemente: ¿Pasará el crimen alguna vez de moda? La respuesta es no. Y si queremos buscar alguna justificación lejos del universo de este autor, tenemos variedad de obras que proponen historias alrededor de este "valor" negativo, un ejemplo de primera mano sería Crimen y Castigo de Dostoievski. 

En esta ocasión, el autor nos sumerge en una historia de corte policiaco, que comienza con un veterano de la sección de Homicidios, el ex inspector Simon Winter, que a punto de suicidarse, recibe la visita de una vecina aterrorizada por su pasado, y es cuando la vida de Winter cobra un nuevo sentido ante un misterio que lleva cincuenta años de antigüedad. 

La historia es buena, es interesante. Y así como el polémico Dan Brown ofrece historias de religión donde nunca falta el elemento vertiginoso como hilo narrativo para refrescar continuamente sus obras, aquí Katzenbach ofrece en un ángulo, una historia de redención personal, de autocapacidad reafirmativa, una historia que nos da la oportunidad de mirar por la ventana un pasado real, un contexto demasiado explotado en el cine, pero que en el mundo de las novelas tiene mucho campo que explotar, principalmente por las aventuras que se pueden construir alrededor. Y al igual que con Ricky Starks, esta es una novela donde la construcción de personajes y motivaciones, no las que se nos presentan al momento sino las que corresponden al trasfondo del personaje, dan mucho qué decir, y donde el siguiente paso en la mente del asesino dependerá de la astucia de los protagonistas; además de que el autor muestra una influencia emocionalmente interesante en ellos, al tiempo que utiliza su pasado para dejar marcas ligeras en lo que hacen, delineándolos con gracia y placer. 

La Sombra ofrece miradas muy secundarias, o quizá sutiles, a las clases sociales y las clásicas circunstancias donde el sospechoso común, y el inculpado, tienen matices y desarrollos esperados frente al infortunio, la calamidad y la desgracia, aunque esto desde luego es un detalle predecible pero necesario. Una característica que no puede faltar aquí es la narrativa dinámica, no lineal, pero ésta es relegada y plasmada a través de los recuerdos de supervivientes del que para muchos ha sido "el más grande crimen en la historia de la humanidad": el Holocausto. La filosofía, la historia, la sociología y, por supuesto, la política, tendrán mucho qué exponer, pero al final es la mirada de lo creíble, el encuentro con la realidad lo que tendrá la última palabra. 

Katzenbach no decepciona con la historia. Sólo si tenemos metidos en la cabeza las películas de acción, suspense y crimen, muchas de las escenas nos sonarán conocidas, familiares y hasta quizá repetitivas, pero si de la construcción de la novela y personajes se trata, pues el "tono" nos parecerá transparente en términos generales: al inicio es lento pero sutil, después tenemos algunas situaciones de relleno y momentos necesarios, para luego pasar a otros que extienden demasiado lo que leemos, presentando personajes con cierto "status" que al final el autor ni se molestó en retomar, y cuya trascendencia queda puesta en duda. En la literatura, más que en el cine, la inclusión de cualquier personaje debe tener una mínima importancia, y aquí, posiblemente sugerencia del editor, esto no pasa. Es palpable la habilidad y el tiempo que Katzenbach se tomó en investigar y armar su historia, al dotarla de un realismo sorprendente que no pierde credibilidad en ningún momento (verosimilitud), pero conforme las piezas y el clímax van acentuándose, la imaginación parece ausentarse un poco, y en vez de sorprender, resulta esperado. ¿Mala dicha o pérdida de vigor? No lo sé. Pero lo que parecía ser una novela trascendente, emotiva y "escalofriante" (Boston Globe), dejó la pasión a mitad de camino sustituyéndola por un misterio genérico. No es malo, pero no resulta espectacular. 

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