Crítica a Momo

La adaptación de Momo cumple, aunque presenta atropello en su ejecución. 

Es bastante llamativo saber que el mismísimo Michael Ende tuvo una participación, o como se le dice en el cine, un "cameo" en la adaptación de la historia que él mismo escribió, una historia realmente cautivadora, la historia de una niña llamada Momo. En 1986, la película sobre dicha novela tuvo su aparición. Más aún hace ruido que su cameo tenga influencia directa en la cinta; claro, si es el mero creador ¿por qué no habría de ser así? Desde el primer momento -o primer encuadre- somos testigos de la forma como Ende, o más correcta Johannes Schaaf,  director de la cinta, nos presenta la historia de la especial Momo. 

Si nos vamos por cuestiones de adaptación, la historia es fiel. Así de simple. Pero antes de pasar a los puntos negros, hablemos de sus atributos como película. 

Primero tenemos claro que el guionista, que es el mismo director, escritor y otros dos acompañantes, hacen de esta historia una aventura en lo posible fiel a la novela original, sin embargo adecuan ciertos momentos en favor de una trama apegada a la realidad y que obedece más a lo creíble que a lo fantasioso. Eso, en términos cinematográficos, es un acierto, ya que algo semejante encontramos con la adaptación de El mundo de Sofía (Dir. Gustavson, 1999), donde la esencia se respeta a costa de suprimir secuencias y desarrollos importantes. Aquí no pasa eso, pasa otra cosa. Aquí en Momo la historia de la niña que escucha y convive con sus amigos es retratada en general puntualmente. En lo que a reparto de personajes se refiere, contamos con todos ellos: Beppo, María, Gigi, Nicola, Casiopea, Maestro Hora, y el resto de los personajes, sin faltar, desde luego, los famosos Hombres Grises. 

Además de ellos, también contamos con un decente diseño de producción, vestuario y caracterización de personajes que ayudan a recrear correctamente la atmósfera de la novela, a revivir ese aire de inocencia, aventura y optimismo que tanto la define. De igual forma la consecución de los eventos, ósease, el orden de los hechos, es presentada con gracia y sin contratiempos, apoyada en gran medida por un ritmo semi-rápido que hace sentir a la cinta como un producto de "comida rápida". Ahm, bueno, ya me adelanté. Ni modo. 

A pesar de que la cinta recrea fielmente los eventos, y claro, como toda adaptación omite unos cuantos, lo malo empieza con la caracterización de la protagonista: Radost Bokel se parece bastante a Momo, pero no completamente. En el aspecto físico, el color de su cabello será el menor de los juicios, pero si en el libro ella apenas y habla y en la película sí lo hace con cierta frecuencia ¿por qué modificar algo tan esencial? Esto como plato principal, porque el resto estriba en la ejecución. Sí, encontramos casi todos los eventos que el libro nos narra, pero se sienten no obstante apresurados, depurados, mal editados, como queriendo contar todo en el menor tiempo posible. Y como un plato servido, la música es el aderezo justo para sentir la inmersión y conectar emocionalmente con los personajes, de tal manera que nos sintamos presa del misterio que destila la obra original, así como también gozamos de sus pequeños y rescatables momentos de humor. 

Aun así la rapidez es notoria. De acuerdo, la novela no es muy larga que digamos, está dividida en tres partes, y la película dura poco menos de dos horas, pero para quienes leímos plácidamente la novela, los recortes saltan, incomodan y rompen con la magia argumentativa de la historia. Si en contraparte positiva encontramos decisiones creativas que favorecen al todo que es la película, pasando por la esencia de los Hombres Grises como de la imaginación del director y departamento de vestuario y locación, quienes con su esfuerzo nos maravillan para que lo que imaginamos sea traducido en bellas imágenes con espléndidos colores que añaden un toque "especial" a los escenarios de Nunca Jamás y la junta de los Hombres Grises, lo cierto es que las críticas expuestas en la novela aquí se perciben muy concisas, aunadas al hecho de que las moralejas lucen algo desdibujadas; es decir, los diálogos que impactan al lector, dejan huella en él y lo ayudan a alcanzar la pretendida reflexión, en la película esto no se percibe como algo sólido, sino de pasada. Sí, detalles más, detalles menos. Como cualquier adaptación, presenta riqueza y pobreza, pero así sucede siempre. 

Para mí no convence completamente como una adaptación, pero al menos se esfuerza en retratar la historia con ilusión y por eso cumple.  

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