Pasajeros. Insomnio en el espacio...



Despiertas, sin saber por qué o cómo, en una inmensa y "exclusiva" nave espacial que va rumbo a colonizar nuevos mundos, pues la Tierra ya no es habitable. Conforme el tiempo pasa -que métricamente se traducen en segundos, minutos, horas, hasta días semanas...años-, notas que algo no está bien. ¿Que los cálculos no fueron hechos correctamente? ¿Qué fue lo que salió mal y qué maneras hay para corregir la falla? Con estas preguntas preliminares despierta de su sueño en una tecnológica cápsula de hibernación Jim Preston (Chris Pratt), un interesante personaje con dotes ingenieriles que tras mucho tiempo de intentar hallar una solución a su enigma circunstancial, se ve en la necesidad de despertar a una bella mujer para que le haga compañía, Aurora (la siempre elegante, hermosa y efectiva Jennifer Lawrence). 

Antes que nada. La película me gustó mucho, por ello, la recomiendo ampliamente como producto sci-fi y de entretenimiento. En segundo lugar, como una cinta con moraleja, y que goza de buenos valores de producción, como la fotografía, elenco estelar, efectos visuales, diseño de vestuario, arte, música, en fin. Si eres muy perspicaz, desde luego te puedo reconocer que la película podría tomar inspiración, al menos en su construcción narrativa, de clásicos como Odisea en el espacio, entre otros productos fílmicos que tomen el concepto del amor como parte de su eje central. En este sentido, sus protagonistas lucen lo que deben. 

Mientras que Jennifer Lawrence NO necesita presentación al ser una de las mujeres más destacas de la industria cinematográfica debido a su belleza, talento, potencial, carisma y presencia, con Pratt encontramos una personalidad carismática, agradable y sencilla. Si bien su participación en la más reciente entrega de los dinosaurios me convenció, es grato verlo en diversos papeles que le ayuden a generar esa versatilidad que se le vislumbra, ya que ha salido en comedias donde luce bufonesco, por ello se agradece encontrarle dotes más serios y variados a este actor. 

Ahora bien, aunque ya dije que el filme me gustó, no por ello deja de tener puntos flacos, que más que nada son origen de los estereotipos que Hollywood siempre produjo. Una nave. Faltan muchos años para alcanzar nuevos mundos. Preston despierta, y tras un largo periodo llega a escena Aurora. Si le quitamos la magia a la historia, todo luce perfectamente...risible. Resulta que despierta el galán y la mujer más atractiva de la nave, y encima tienen problemas (en el segundo acto de la película se revelan con claridad). Supongamos que en el elenco, hubieran sido otros actores. No sé. Que hubieran escogido a Nicolas Cage o a Eva Mendes. Él pensaría "¡Me tocó esta vieja? ¡Puff! Mejor me doy un tiro", o ella "¿Me despertó un wey espantoso? Gracias, mejor me drogo". 

La película es interesante, y ciertamente podrá no ser lo más original, pero peca porque se siente demasiado pretensiosa al plasmar "las mejores posibilidades" en un viaje que de seguro sólo ofrece la muerte. Así, los dilemas éticos en que la cinta se sumerge resulta más obvios de lo normal y, como consecuencia, el protagonista principal adquiere matices negativos; es cuando la audiencia permite conectar con él, para bien o para mal, y entender si lo que él hizo fue adecuado o erróneo. Los debates surgen, haciendo la cinta más cercana, pues más allá del carácter espacial en que se ubica la película, los planteamientos son humanos, íntimos, emocionales, pues juegan con aspectos fundamentales de la vida y la muerte. 

Es verdad que a Pasajeros le falla su compostura tonal: la manera emotiva en que la película lleva su camino deja ver algunas exageraciones y malas decisiones en el camino, restándole fuerza, pues hay escenas que son graciosas, y acorde al contexto interno, deberían haber sido intensas, otras escenas pretendieron alcanzar un tono serio y casi rozaban la ironía, mientras que hubo escenas dramáticas que, de haber omitido uno que otro diálogo o sustituirlo por algo más auténtico, habría impactado más; en su lugar tenemos la típica escena de heroísmo que raya en lo absurdo. Pudieron haber apostado por lo sincero. Este desbalance en el tono le resta impacto, pues parece una mala construcción narrativa en lugar de una correcta proporción entre comedia, acción, ficción y drama. Hay momentos muy bien logrados, especialmente en donde los efectos visuales hacen acto de presencia, pero la carga emotiva de la cinta, a ratos pierde fuerza. Esto hace que sobresalgan más las acciones y repercusiones de Preston, pero también convendría ponerse en su lugar, pues la psicología social aquí planteada no puede descartarse por simple ética individual. 

Como cierre de 2016, Pasajeros cumple su cometido de entretener, y aunque su epílogo se me antoja demasiado bíblico, es asombroso, arranca lágrimas, agrada por su elenco, y entretiene, aun con sus pormenores, a cualquiera que busque entretenerse en esta Navidad. Y porque, después de todo, como su título lo indica, en esta vida somos pasajeros​ y transitamos como especie.



1 comentario:

  1. Pero que buena película.

    Los problemas empiezan cuando, debido a una avería en las cámaras de sueño, el fallo de funcionamiento provoca que un pasajero despierte de su hibernación 90 años antes de llegar a su destino.

    Es de los mejores dramas románticos de ciencia ficción, aunque por un momento parecía que la pelicular era como el *[Síndrome de Estocolmo] en el espacio.

    *(Síndrome de Estocolmo Trastorno psicólogico temporal que aparece en la persona que ha sido secuestrada y que consiste en mostrarse comprensivo y benevolente con la conducta de los secuestradores e identificarse progresivamente con sus ideas, ya sea durante el secuestro o tras ser liberada.)

    -Tacos al Pastor

    ResponderBorrar