Pastoral Americana. Un pálido reflejo de su inspiración.


Basándose en la novela de Phillip Roth, Pastoral Americana, Ewan McGregor dirige la adaptación que lleva por título El fin del sueño americano estrenándola a finales del año pasado. Debo aclarar, antes que nada y a punto de caer en la ironía, que supe de la película y por no sé qué razón, tuve mi reticencia a verla. Había algo que no me atraía de la misma. Y, cual haya sido la razón, agradezco, porque esa "abstinencia" me permitió poco después conocer la novela inspiración, para después, analizar debidamente el trabajo fílmico del carismático McGregor. Saber, pues, si su trabajo rinde el homenaje adecuado a la novela de Roth.

La respuesta es un tentativo no. No porque, aunque la película sigue al pie de la letra varios de los diálogos del libro, incluso algunas de las situaciones descritas en el texto, las escenas se perciben desangeladas y otros momentos igualmente delicados son eliminados en la cinta, provocando hoyos de trama que, si bien en el libro adquieren cierta coherencia causal, aquí son dispuestos de manera que podrían confundir al espectador. 

Leímos el libro. Sueco Levov (McGregor) está casado con Mis Nueva Jersey (Connelly), con la que concibe una hija llamada Meredith, una chica común con un peculiaridad: es tartamuda. La historia tiene por hilo conductor a Nathan Zuckerman, quien encuentra al hermano del Sueco en un evento escolar conmemorativo, donde el pariente le cuenta que su hermano falleció y pasa a compartirle las anécdotas que dan origen y forma tanto al libro como a la película. Y está padre, es una historia fiel en esencia. Totalmente encomiable. 

Mi problema es que la historia deja de lado puntos de tensión cruciales que el libro posee y que dan forma no sólo a la estructura narrativa básica aquí, sino que descartan construcciones psicológicas importantes (el debate sereno de Levov con Merry, o la discusión de éste con su hermano y que sirve como análisis catártico de sus acciones para con su hija), volviendo a la película como un retrato resumido del drama familiar característico de la novela. 

La película está dirigida en lo básico, y sólo en algunas escenas Connelly -quizá por influencia de McGregor- es incapaz de ir más allá como la mamá dolida por su hija, sumado al hecho de que el tartamudeo de Merry, tanto en su niñez como en su etapa adolescente, luce falso y hasta parece que se ríe del personaje literario; por otro lado, del hermano del Sueco (interpretado por Rupert Evans) vemos poca interacción, sintetizando su agudo sarcasmo e inteligencia emocional a un par de consejos olvidables. 


Y aunque la cinta tiene bien plasmada su ambientación americana sesentera, y las costumbres están correctamente detalladas, sumados a momentos alternos (como Rita Cohen o la psicóloga que atiende a Merry, además del negocio familiar), no tiene mucho más que ofrecer que el mediano intento por traducir el lenguaje literario de una novela de por sí abigarrada en su elaboración a una película que recorta pasajes trascendentales para traer, con cuestionable esfuerzo, la médula de la trama: ¿Hasta dónde llega la educación dada por los papás ante la incipiente rebeldía de una hija?

Jennifer Connelly luce muy guapa e incluso la actuación de Ewan es adecuada, pero el haber omitido circunstancias vitales hacen de esta película un pálido reflejo de su inspiración. 

1 comentario:

  1. Mira encontré una crítica de la película:

    Una larga lista de comentarios y críticas a esta película, la primera como director del actor escocés Ewan McGregor, la han descalificado en cierta forma por su dificultad para hacer justicia al título original. Premio Pulitzer y medalla Nacional de las Artes, la novela American Pastoral llega a nuestras pantallas como El fin del sueño americano. Escrita en 1997 por Philip Roth, es una novela muy popular y de gran trascendencia que hace una disección de los cambios sociales, culturales y políticos en la Unión Americana de la década de los sesenta.

    Vista desde la perspectiva de alguien que no leyó el libro, encuentro algunos aciertos y fallas en esta versión cinematográfica, cuyo guión está escrito por John Romano, con mucha más experiencia en televisión que en cine. Es innegable que McGregor se mete en camisa de once varas para debutar como director, en un proyecto complejo en el que además es el protagonista.

    La historia se inicia en la actualidad cuando un escritor, que será el narrador del relato, interpretado por un lamentablemente desaprovechado David Strathairn, llega a una reunión de su generación escolar. Caminando por los pasillos encuentra fotos del que fue el estudiante destacado de su tiempo, el all american boy, Swede Levov, Ewan McGregor, que no acaba de instalarse en el personaje. Swede es un buen hombre con ideales, que cree en un país con libertades y derechos, es el clásico norteamericano que representa el sueño de que todo es posible en “America”; es un gran personaje, pero Ewan McGregor evidencia ciertas dificultades para darle las dimensiones que requiere a este muchacho de origen judío, bien parecido, gran deportista, que se casó con Dawn, católica, la “chica más bella de la época”, una espectacular Miss New Jersey, interpretada por Jennifer Connelly.

    La historia viaja al pasado, en plena década de los sesenta con su efervescencia cultural, social, política y racial. Los Levov con su hija Merry, parecen ser el sueño de cualquier familia, pero Merry es conflictiva. Tartamuda desde la infancia, ya en la adolescencia está bien interpretada por Dakota Fanning, se ha identificado con los movimientos de rechazo a todo lo establecido que caracterizaron a los jóvenes de los sesenta. Merry es agresiva con sus padres y protesta contra el gobierno de Lyndon Johnson y su propósito de no sacar a los EU de Vietnam, contra la marginación de los negros, contra la pobreza, simpatiza con la doctrina comunista, su desencanto con la vida “burguesa” como la ha conocido, la lleva a convertirse en un ser irreconocible para sus padres a los que desafía de manera frontal. Es la encarnación de la rebeldía de una década fundamental en el siglo XX.

    Esto causa una severa fractura en el núcleo familiar y es precisamente Swede quien cargará sobre sus hombros una lucha de años por recuperar a su familia.

    Con algunas deficiencias, sobre todo en las actuaciones, es recomendable.
    (Lucero Solórzano. EXCELSIOR, Diciembre 2016)

    -Tacos al Pastor

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